Trabajé en Atención al cliente para Mango durante 4 meses, en el periodo de navidades y rebajas y aunque el trabajo de atención telefónica no era tan malo como esperaba, la cantidad de cosas que la empresa hacía mal me quitaba las ganas de ir a trabajar. Mi trabajo como agente telefónico consistía en contestar a llamadas y e-mails de clientes y resolver dudas como por qué no le había llegado aún el pedido, información de pago, por qué se había anulado un pedido, etcétera.
Cuándo empecé en este trabajo estaba contenta ya que hacía la jornada de 6 horas (de 15 a 21 h) durante cinco días a la semana y cobraba 935 € al mes, una cantidad muy buena teniendo en cuenta la crisis. Pero cuando ya llevaba unas semanas empecé a ver que nuestra misión era más bien inventar excusas para que Mango no quedara mal por la pésima logística que tiene. Los pedidos pocas veces, por no decir nunca, cumplían el plazo de 3 a 5 días laborales, cuando la gente devolvía pedidos por la talla las devoluciones tardaban meses en hacerse (tuve clientas que esperaron medio año su dinero) y aún cuando pagaban por contactarnos por teléfono y quizá se habían gastado 20 € reclamando lo que era suyo, Mango no nos permitía ofrecer un vale descuento o algo por el estilo.
Una vez finalizadas las rebajas la situación se calmó y estos casos se veían menos, pero aún así todo se debía a que Mango daba a la empresa que le gestionaba el call-center (Sellbytel) un presupuesto que daba para un número limitado de trabajadores, por lo que los problemas tardaban semanas en solucionarse.
El motivo por el que estuve bastantes meses fue sobre todo por el buen ambiente de trabajo que hay en la oficina y la flexibilidad que te da la empresa, aunque en este caso estos aspectos positivos se deben a Sellbytel y no a Mango.

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